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Guía

Amoladora de 115 o 125 mm: cuál comprar según lo que vayas a cortar

La diferencia entre una amoladora de 115 y 125 mm es de solo 10 mm de disco, pero cambia la profundidad de corte, los discos que encuentras y el peso. Te explico cuál te conviene.

6 min de lectura
Guía Principiante Actualizado: septiembre 22, 2026

Introducción

Cuando alguien busca su primera amoladora angular se topa enseguida con la misma bifurcación: 115 o 125 milímetros. Son, con diferencia, los dos tamaños más vendidos de amoladora pequeña, y la duda paraliza a mucha gente porque suena a una decisión técnica importante.

No lo es tanto. La diferencia entre las dos es de 10 mm de diámetro de disco. Todo lo demás —potencia, empuñadura, revoluciones, tipo de trabajo que puedes hacer— es prácticamente idéntico. Aun así, esos 10 mm tienen tres consecuencias concretas que conviene entender antes de decidir. Vamos con ellas.

La diferencia real: 10 mm de disco

Una amoladora de 115 usa discos de 115 mm de diámetro; una de 125, discos de 125 mm. Ese es literalmente el único cambio de origen. No puedes montar un disco de 125 en una máquina de 115 (no cabe bajo la protección), ni al revés tiene sentido montar uno pequeño en la grande.

El diámetro más grande significa unos 5 mm más de radio, y de ahí salen las dos únicas ventajas medibles de la de 125: corta un poco más profundo y gira con más «recorrido» de disco en el borde. A cambio, la de 115 es algo más ligera y compacta. Todo lo demás es marketing o costumbre.

Profundidad de corte: lo que ganas con la de 125

Esos 5 mm de radio extra se traducen en unos 4–5 mm más de profundidad de corte real. Parece poco, y en la mayoría de trabajos lo es: cortar una varilla, un perfil fino, una baldosa o un tornillo pasado te da igual con una que con otra.

Donde sí se nota es cuando cortas material de un grosor que queda justo en el límite: un adoquín, un ladrillo perforado, un tubo de acero de pared gruesa o un bloque. Con la de 115 a veces tienes que dar la vuelta a la pieza para terminar el corte; con la de 125, en muchos de esos casos llegas de una pasada. Si sabes que vas a cortar material grueso con frecuencia, ese margen extra es la razón de peso para irte a 125.

Discos y accesorios: aquí la de 125 gana de calle

Este es, para mí, el argumento más práctico y el que menos se menciona. El disco de 125 mm se ha convertido en el estándar de facto en España: es el tamaño que encuentras en cualquier ferretería, gran superficie o tienda online, en todas las variantes (corte de metal, corte de piedra, desbaste, láminas para lijar, diamante, cepillos…) y normalmente al mismo precio o más barato por unidad, precisamente porque se fabrica en más volumen.

El disco de 115 también se encuentra sin problema, pero notarás que la oferta es algo más limitada, sobre todo en accesorios especiales (discos de diamante segmentados, platos de lijado, etc.). Si te gusta improvisar un domingo por la tarde y comprar el disco en la ferretería del barrio, la de 125 te dará menos sorpresas de stock.

Peso y manejo: aquí gana la de 115

La contrapartida honesta: la de 115 es un poco más ligera y compacta. Hablamos de una diferencia pequeña —del orden de unos gramos y un par de centímetros—, pero se agradece en dos situaciones muy concretas:

  • Trabajos por encima de la cabeza o con el brazo estirado mucho rato (cortar en un techo, en una fachada), donde cada gramo cansa.
  • Espacios estrechos, donde la cabeza algo más pequeña de la de 115 se cuela mejor entre obstáculos.

Para un uso normal sobre banco o a la altura de la cintura, esta diferencia es casi imperceptible. No compres una de 115 «por el peso» si tu trabajo es de taller o de suelo: no lo vas a notar.

La potencia NO depende del diámetro

Un malentendido habitual: pensar que la de 125 es «más potente» por ser más grande. Falso. La potencia depende del motor, no del disco, y hay amoladoras de 115 con más vatios que otras de 125 y viceversa. Cuando compares, mira la potencia (en amoladoras con cable) o el ecosistema y la batería (en las de batería) por separado del diámetro. Son dos decisiones independientes: primero eliges tamaño de disco, luego eliges potencia dentro de ese tamaño.

Entonces, ¿cuál me compro?

Para la inmensa mayoría de la gente la respuesta es sencilla: cómprate la de 125. No porque sea «mejor máquina», sino porque los discos son más fáciles de encontrar, tienes más variedad de accesorios y ganas un pequeño margen de profundidad que algún día agradecerás, todo ello a cambio de un peso extra que en la práctica no vas a notar. Es la opción por defecto y la más recomendable si no tienes un motivo claro para lo contrario.

La de 115 es una elección perfectamente válida, pero de nicho: tiene sentido cuando concurre alguna de estas circunstancias que veremos a continuación.

Tabla rápida

Amoladora 115 mm Amoladora 125 mm
Profundidad de corte Menor (~4–5 mm menos) Mayor
Disponibilidad de discos Buena Excelente (estándar)
Variedad de accesorios Correcta Mayor
Peso y compacidad Algo más ligera Ligeramente más pesada
Espacios estrechos / trabajo en alto Mejor Correcta
Potencia Depende del motor Depende del motor
Recomendación general Casos concretos Opción por defecto

Casos en los que la de 115 sí tiene sentido

  • Ya tienes un stock de discos de 115 de una máquina anterior y no quieres tirarlos ni duplicar inventario.
  • Haces sobre todo trabajos en alto o prolongados con el brazo estirado, donde el menor peso se agradece de verdad.
  • Trabajas con frecuencia en rincones y espacios muy estrechos.
  • Solo cortas material fino (chapa, varilla, perfilería ligera) y la profundidad extra no te aporta nada.

Si no te identificas con ninguno de estos puntos, la de 125 es tu máquina.

Resumen

La diferencia entre 115 y 125 mm es real pero pequeña: 5 mm más de radio que dan algo más de profundidad de corte y, sobre todo, acceso al tamaño de disco estándar con más accesorios. La de 115 solo compensa por peso, acceso estrecho o porque ya tienes discos de ese tamaño. Para todo lo demás, la de 125 es la compra segura. Y recuerda: el tamaño de disco y la potencia son decisiones separadas, no las mezcles.

En nuestro catálogo analizamos por ahora amoladoras de 115 mm; si tu caso encaja en alguno de los supuestos anteriores (o ya tienes discos de ese tamaño), aquí tienes dos opciones concretas según presupuesto y uso: el Bosch Professional GWS 750, amoladora con cable de gama profesional, robusta y pensada para uso frecuente en taller u obra; y el Einhell TE-AG 18/115 Li, amoladora a batería dentro del ecosistema Power X-Change, más orientada al bricolaje doméstico y a quien ya tiene baterías de esa plataforma.

Preguntas frecuentes

¿Puedo montar un disco de 115 en una amoladora de 125?
Técnicamente entra (es más pequeño), pero no es buena idea: la protección queda sobredimensionada y pierdes el ajuste correcto. Usa siempre el disco del diámetro para el que está diseñada la máquina.
¿La de 125 corta el doble o algo así?
No. Corta unos 4–5 mm más de profundidad. Es un margen útil en material grueso, no un salto de categoría.
Para bricolaje en casa, ¿cuál?
La de 125, salvo que hagas mucho trabajo en alto o en huecos estrechos. Encontrarás discos en cualquier sitio y te servirá para todo lo doméstico.
¿Y para uso intensivo o profesional?
También 125 en el formato pequeño. Si el trabajo pide cortar material muy grueso a diario, ahí ya se entra en amoladoras grandes de 230 mm, que es otra categoría distinta y otra conversación.